Historia Bonus


Cómo se tomó la imagen de la portada

"Siempre existe ese disparo para cada fotógrafo: ese que siempre se escacapa. Pero finalmente, lo tenia en mi tarjeta de memoria y wow, ¡qué bien me sentí!"

La buena fotografía se crea a través de la práctica, la perseverancia y, a veces, pura suerte. La imagen de la portada es un testimonio de esto.

Siempre existe ese disparo para cada fotógrafo: ese que siempre se escapa, o nunca está todo bien al hacer clic en el botón, o es imposible encontrar las condiciones adecuadas para capturar. Para mí, ese disparo ha sido el mismo durante más de 9 años: el puente Golden Gate de San Francisco en la niebla.


Finalmente, una tarde de invierno al azar, logré romper ese hechizo.


¿Qué podría ser tan difícil de capturar en esta foto? Quiero decir, es San Francisco, la ciudad que es conocida por su niebla, ¿verdad?

Pues sí y no. Verás, mientras que el mismo San Francisco puede ser nebuloso, me había imaginado una vista específica donde el puente aún era visible pero con un amplio banco de niebla que se movía a través del Golden Gate.


Desde 2006, en cada oportunidad que he tenido en la ciudad, he conducido hasta los Marin Headlands, justo al norte de San Francisco. Para disparar al amanecer tenía que salir a las 4:30 am para cruzar el puente de peaje en la oscuridad y encontrarme con poca o mucha niebla en el otro lado de la colina. Cuando había previsiones de niebla en el atardecer siempre me perdía los planes que había hecho. Estos días se convirtieron en una causa perdida, cuando la niebla se convertía en una nube espesa, y el coste de los peajes debe haber sido de más de 200$ en intentos durante los años.

Entonces, ¿qué hizo que esta vez fuera especial? La respuesta simple es "nada". Nada en absoluto.

En una ciudad que tiene patrones climáticos tan cambiantes, conseguir el disparo simplemente se reduce a una cosa: la suerte. Estar en el lugar correcto en el momento adecuado, nada más y nada menos. Sí, el equipo y los filtros que estoy usando son de ayuda, pero en realidad, esta fue la primera vez en todos estos años en los que había visto la niebla perfecta.


Es muy cierto que cuando se trata del tiempo, la "escena perfecta" puede verse arruinada porque haya demasiado o poco de algo bueno. Las puestas de sol a menudo necesitan que haya nubes para que realmente destaquen, pero demasiadas nubes o pocas nubes, es un fracaso. La larga exposición necesita de una brisa para que haya movimiento en el cielo, pero demasiada brisa o poca brisa, y estarás salvando tu cámara de una tormenta o estarás usando exposiciones de 10 minutos para ver un mínimo de movimiento. En cuanto a la niebla, se aplica la misma regla: he visto demasiada niebla y poca niebla, y en ambos casos ni siquiera saqué mi cámara de la mochila.


Al llegar a Marín, a pesar de que había muchas cosas blancas colgando alrededor de la puerta de entrada al océano, había demasiada niebla para obtener ningún detalle y el puente en sí estaba constantemente oculto. ¿Abandonar y continuar con otra cosa, o quedarse y seguir intentando? Una pregunta que se responde fácilmente cuando se trata del trigésimo intento de disparo, teniendo en cuenta que nunca había tenido el tiempo tan a mi favor, nos quedamos…

Y luego, como en las películas, la escena comenzó a despejarse lentamente.

La diferencia de temperatura trajo consigo una brisa que mantuvo la niebla moviéndose sobre las colinas en el fondo, pero aún era lo suficientemente ligera como para no molestar a la cámara. Para el resplandor del mar cuando el sol volvió a salir, necesitaba un filtro de CPL, pero con un filtro pesado ND y un ND-Grad. Así pude mantener una larga exposición en la escena mientras equilibraba la niebla extremadamente brillante contra las sombras del propio Golden Gate.


Finalmente, lo tenía en mi tarjeta de memoria, y wow... ¡Qué bien me sentí!

"Entonces, ¿qué hizo que esta vez fuera especial? La respuesta simple es "nada". Nada en absoluto."